Amar te hace feliz.

¿Te has preguntado cuanto pospones tu felicidad? las personas suelen pensar que solo  cuando consigan alcanzar ciertas cosas, la casa, el carro, la pareja, hijos con títulos universitarios, serán realmente felices. Pero la felicidad está aquí y en el ahora, en disfrutar lo que tienes, disfrutar cada etapa de tus niños, tu pareja, tu salud, tu soledad y el proceso que estás viviendo para alcanzar tus metas. Recuerda no puedes dar lo que no tienes y si tu como mamá o papá no eres feliz, tus hijos no podrán ser realmente felices.

 

Si bien es cierto que ser padres requiere mucha entrega, no quiere decir que dejes de amarte, para poder darles verdadero amor a tus niños, primero debes amarte y alcanzar tu felicidad. Si reflexionas en tus ámbitos de vida, trabajo, relaciones familiares, pareja, finanzas, todos afectan directamente o indirectamente la emocionalidad de tus niños. Si estás enojado con la vida o ciertas circunstancias, te enojaras con tu pequeño con facilidad, tendrás menos paciencia y jamás podrás ponerte en su lugar, si no te escuchas a ti mismo no podrás escucharlos, si estas estresado no tendrás tiempo para ellos, si tus heridas del pasado no han sido sanada repetirás patrones e inconscientemente los trataras como aquello que tanto te molestaba de tus padres. Hoy tienes la elección de ser feliz, porque no es más que una decisión que solo tú puedes tomar.

 

A través de años de indagación, estudios, procesos personales y la crianza de mis hijas, diseñé una nueva filosofía para criar niños felices, parecía difícil, pero solo tuve que lograr que los padres alcanzaran la felicidad.

Papis y mamis, lo más importante es dejarte  guiar por tu paz interior, lo que no te da paz que no tenga lugar en tu vida. Vive apasionadamente, ámate a ti mismo, cultiva ese amor, oxigénate y ten tiempo para ti, se un ejemplo para tus hijos, después de todo es la herramienta más poderosa para educarlos.

Deja de posponer la felicidad, la felicidad es una elección. Naciste para ser feliz, abundante, y tener el amor que mereces. Deja de pensar en los demás, piensa en ti y ámate, para que puedas amar a tus hijos como se merecen. Primero ámense a ustedes mismos, y luego ámenlos con pasión, con locura, sin que nadie se los impida. Miren la vida desde el amor y por amor, recuerden que sus hijos son un milagro, no importa cómo hayan sido las circunstancias, ya son un milagro en sus vidas, son tus maestros, guías y mentores y siempre recuerda padres felices es igual a hijos felices.

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