Dejar ser, sin Dejar de Ser.

Siempre he sido fiel promotora de  la idea de dejar «SER» a nuestros niños, dejarlos explorar, vivir sus experiencias, saltar, hablar, etc. Indagar si los «No» que les damos son porque realmente atenta contra nuestros niños o porque estamos siguiendo creencias, patrones o por nuestra propia comodidad. Venimos arrastrando una crianza de patriarcado donde existe un jefe y sus súbditos, relaciones verticales y no horizontales, lo que nos hace creer que estamos por encima de nuestros hijos.

Uno de los principales elementos para dejar «SER» es dejar de lado la creencia de que los niños deben obedecer y hacer lo que sus padres digan, sin importar sus verdaderas opiniones y desarrollo de su personalidad. Dejar «SER» es dejar que el niño llore si quiere llorar, grite si quiere gritar, corra si quiere correr, patalee si quiere patalear, muy al contrario de pensar que solo deben tener estos comportamientos cuando les damos permiso para hacerlos. Como dice Loris Malaguzzi » Los niños tienen 100 lenguaje y le quitamos 99″ Así es, sin darnos cuentas queremos callar ese «SER» para que sea como nuestras expectativas lo visualizan o como el «común» o lo que creemos son los niños «normales”, cuando la realidad es que tu niño es un SER único, exclusivo y maravilloso con un gran mensaje para ti y para este mundo.

 

Por otra parte el dejar «SER» no significa dejar de ser guías, contenedores y coach de nuestros hijos, una cosa es  dejar ser y otra dejar hacer lo que sea cuando sea, lo cual es también una forma de violencia, un ejemplo muy personal, es mi afán y auto-observación constante por dejar «SER» a mis hijas, pero con consciencia de que no significa que las dejo que coman el dulce que quieran cuando quieran , porque eso afectaría su salud, jugar con cuchillos, porque atenta con sus vidas, maltratarse entre ellas o lo que tanto está afectando la psique de nuestros pequeños, dejarlas estar en la Tablet o teléfonos todo el día. Es decir, preservar todo lo que tiene que ver con su integridad y salud, siempre serán guiadas por mí o un adulto. Pero el reto es realmente explorar si estamos sobre protegiendo o estamos siendo contenedores para evitar algo que atente contra ellos. La clave está en  encontrar balance, la posibilidad de soltar y saber que son niños y es normal que coman dulces de vez en cuando, aunque tengamos hábitos saludables en casa, o aceptar que es normal que peguen a sus hermanos o amigos (si están dentro de esa etapa evolutiva) que son niños de esta generación y es inevitable sus cercanía  y contacto con Tablet y tecnología,  pero sin excederse, para no afectar su creatividad y supervisando los contenidos de acuerdo a su edad. Como padres siempre debemos  explicar razones sin reprimir su espíritu libre y así dejarlos SER si Dejar de ser sus guías espirituales.

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