Lo que mis papis dicen de mí

Uno de los aportes del coaching ontológico, que como padres es importante  tomar en cuenta es “El Poder del lenguaje” el habla es generativa, es decir, crea realidades, a partir de esa premisa: ¿Qué responsabilidad está tomando sobre lo que dices de tus hijos? Y sobre todo, ¿Qué le que le dices a tus hijos?

En el día a día cuando le pregunto a los padres por sus niños pequeños, la respuesta casi automática es: “Esta terrible”  “Es un terremoto” “Es un llorón” o peor aún se refieren a ellos como: Mi loquito, Mi malcriadito, mi terremotico. Sin tomar consciencia de cómo inconscientemente estos calificativos pueden influir en ellos. Si tan solo nos detuviéramos a analizar e indagar para conocer las etapas evolutivas de nuestros niños, notaríamos que no son terribles, solo está explorando, y transitando por una edad  maravillosa donde su objetivo es descubrir cosas nuevas. Si nos damos el permiso de observarnos y responsabilizarnos de ese comportamiento que no nos gusta, asumiendo que realmente  es un reflejo de nosotros mismos; por ejemplo, cuando  las madres piden quietud a sus  hijos y hacen mil cosas a la vez… “No le pidas a tus hijos que hagan lo que tú no haces”

Un niño que es etiquetado por sus padres o criadores como “terrible” puede quedarse con esa etiqueta toda la vida, siendo fiel a lo que siempre repetían de él. Incluso aquel niño que solo logra captar la atención de sus padres cuando es llamado de determinada manera, asume ese papel para obtener miradas, sin importar que esa mirada o atención de los padres no sean de aprobación.

Si bien es cierto que creamos lo que pensamos, con nuestro lenguaje creamos mucho más. La palabra tiene poder y es capaz de construir o destruir el futuro adulto que estamos criando, por eso es importante observar constantemente lo que decimos a nuestros hijos y el lenguaje o palabras que utilizamos cuando nos  referimos a ellos, así no estén presentes.

Dejemos que puedan fluir libres por el sendero de la vida sin limitaciones impuestas por un adulto que viene repitiendo de generación en generación frases, creencias, refranes sin saber el daño que causan en el subconsciente del niño.

La auto observación constante sobre lo piensas y lo que hablas es la clave para empezar a utilizar el lenguaje a favor de tus hijos, suena difícil, pero con el tiempo se vuelve transparente en ti y aprenderás a no agredirte a ti mismo con frases como: Que tonto soy! Ni agredir a tus hijos con frases como; no seas tonto, despistado, desordenado o te pareces a tu tío.

Recuerda tu hijo es un ser único e irrepetible,  como padres nuestro objetivo es  velar por conservar su verdadera esencia. Te invito a ser el Coach de tus propios hijos, empoderarlos y potenciar el amor propio que hoy están construyendo, de ese amor dependerá su futuro y su éxito personal.

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